Cuentan que una distinguida dama de la localidad, llegó a amasar una inmensa fortuna, en la forma más extraña e inimaginable, capaz de concebir mente de mortal alguno. De acuerdo a la leyenda, conocedora de su hermosura, la mujer aprovechando que el diablo se encontraba de visita en el pueblo, por las inmediaciones de su casa, cerca del cuarto que residÃa, escondido detrás de la puerta, espiando desde alguna rendija; comenzó a enamorarle al diablo.
En el tocador de su alcoba, sentada frente al espejo, todas las noches, ante los ojos ocultos del diablo, se peinaba y maquillaba vanidosamente, resaltando su belleza; mientras el diablo observaba, curioso y coqueto.
El diablo como todo un caballero correspondió con galanterÃas; comenzó a visitar la recámara de la dama, vestido con terno y corbata.
Por doquier, al dÃa siguiente se encontraban regadas bolas redondas, pequeñas, de carbón de piedra, levitando; en hileras, acompañadas de un olor a nogal y a azufre.
La mujer se pasó dÃas enamorando al diablo.
Con toda la fama de mujeriego, audaz y suspicaz, el diablo llegaba perfumado, de etiqueta y con tabaco, dispuesto a emprender la conquista, para declarar a la bella dama su amor.
La mujer relucÃa los más variados abrigos de pieles, zapatos y alhajas, mandados a traer de lugares distantes y exóticos, para impresionar a tan siniestro galán.
Asà pasaron los acontecimientos, copiosamente. Hasta que la dama pudo enamorar al inesperado visitante de las profundidades.
Se dice, que en el momento de entregarle sus encantos, la mujer le propuso al diablo, antes, que se metiera en un baúl, para ella despojarse de sus vestiduras.
El diablo accedió, ansioso, sin perder tiempo. Entró en el baúl, acomodando los hombros, el rabo y su joroba, con dificultad y para sorpresa del impávido personaje, la mujer cerró el baúl, con candado, hasta darse cuenta el diablo se encontró en una situación difÃcil y humillado.
Dicen que la mujer se quedó embarazada, solamente con las miradas y por el deseo del diablo; este fue el costo de la atrevida aventura. Comentan incluso que después de algunos meses, tuvo un hijo, con dos cuernos en la frente.
Según el relato, desde el instante que ingresó el diablo en el baúl, la mujer le hacÃa promesas de soltarlo, con la condición de que le entregue joyas, oro, propiedades, casas y dinero. Lucifer complacÃa siempre sus caprichos y exigencias, sin retribuir la dama nunca lo ofrecido, asà lo engañaba todos los dÃas.
El diablo imploraba a la mujer para que le dejara salir, llegando hasta a llorar. La dama nunca abrió el baúl, acumulando una desproporcionada fortuna y refundiendo el baúl como tesoro, en el lugar más recóndito del pueblo.
Aseguran que hasta estos tiempos, todavÃa se oye hablar que se encuentra a personas que conocen del antiguo acontecimiento; buscando el baúl, desesperadamente, en silencio, en todos los lugares de esta ciudad.